CONSUMO DE GRASA Y ALTA INTENSIDAD

Sin embargo, estudios de los últimos años, han ido dando cada vez más importancia al papel del ejercicio de alta intensidad, en la prevención del síndrome Metabólico.
Cuando realizamos ejercicios intensos, de corta duración, donde el proceso aeróbico no alcanza a suministrar los fosfatos utilizados, aunque no gastamos grasa durante el ejercicio, gastamos grasa en las horas posteriores al ejercicio, elevando nuestro metabolismo de reposo, en un Proceso al interior de la célula muscular, que permite almacenar la grasa alrededor de la mitocondria, facilitando su consumo.
La problemática se centra en la aplicación de programas de "alta intensidad" en personas sedentarias, cuya fragilidad a nivel de articulaciones, tendones y músculos, requiere extremo cuidado, especialmente al inicio del ejercicio, después de un tiempo prolongado de sedentarismo.
En este marco, surge una propuesta (RMáx) del profesor Alejandro Prado, consistente en aplicar sesiones muy cortas, de entrenamiento con cargas cercanas al 50%, realizando una serie compuesta por un alto número de repeticiones (ejecutadas muy lentamente) por grupo muscular, a fin de estimular en primera instancia a las células musculares de bajo umbral de exitación, agotarlas, y obligar a asumir el trabajo a las células musculares de alto umbral de exitación, hasta conseguir, aproximadamente al minuto de trabajo, un agotammiento total de las fibras musculares. Este trabajo asegura una optimización del metabolismo de la glucosa en ejercicio y un gran consumo de grasa en reposo.
Lo más interesante de esto, es la posibilidad de realizar este trabajo, en casa, con rutinas domésticas, las que aplicadas cada cinco días en un grupo muscular determinado, permite a este grupo mantenerse metabólicamente activo, asegurando la salud en la edad adulta.
En los próximos post, abordaremos ejercicios que se pueden realizar en casa, sin mayor implementación.